Qué ver en Dublín en 1 día: Mis 5 lugares favoritos ☘️ Instantes de Tiempo

En mi viaje a Irlanda, apenas tuve 24 horas para disfrutar de su capital (si veis el vlog en el canal entenderéis la aventura que viví por allí). No quiero que nadie se ofenda, pero antes de ir, casi todo el mundo al que pregunté me advirtió que Dublín "no valía mucho la pena".

Pues bien, hoy vengo a desmentir ese mito por todo lo alto. Os traigo mis cinco lugares favoritos de la ciudad. Y no, ya os adelanto que entre ellos no está la famosa Old Library del Trinity College; para ver una biblioteca espectacular, os recomiendo encarecidamente que vayáis a la John Rylands de Manchester. ¡Empezamos la ruta!


Correos de Dublín, desde donde se declaró la independencia en 1916


1. La Catedral de San Patricio (St. Patrick's Cathedral)

El centro de Dublín es bastante compacto, así que nada más llegar me dio tiempo a dar una vuelta y ubicarme rápidamente. Mi primer gran objetivo era llegar a las 17:00 h a la misa cantada (Evensong) de la Catedral de San Patricio.

Es una catedral gótica preciosa, así que, aunque no asistáis a la misa, os recomiendo muchísimo visitarla. Durante la ceremonia no permiten hacer fotos ni grabar por respeto, pero te entregan una hoja para que puedas seguir el oficio. Decidí sentarme y disfrutar del momento; os aseguro que fue una experiencia preciosa, el coro en directo pone los pelos de punta.


Torre de la Catedral


2. El Castillo de Dublín y los orígenes vikingos

Al día siguiente, me apunté a un Free Walking Tour desde mi hostel. Como quería descubrir la mayor parte de Dublín en poco tiempo, me pareció la mejor idea. Laura, una antropóloga argentina encantadora, me hizo el honor de descubrirme los secretos y la convulsa historia de Irlanda.

Comenzamos la ruta en el Castillo de Dublín. Es un edificio fascinante porque parece que toda la historia del país esté escrita en sus muros. Mi rincón favorito fue el Dubh Linn Garden, la zona ajardinada que funciona también como helipuerto. En el césped (aunque a veces hay que echarle imaginación) se dibujan dos serpientes entrelazadas, el símbolo celta que representa el Céad Míle Fáilte ("Cien mil bienvenidas"). Además, justo en este lugar es donde los vikingos fundaron la ciudad junto a un "charco negro" (que en gaélico se decía Dubh Linn). Los ingleses, como solían hacer con todo lo irlandés, lo adaptaron fonéticamente y de ahí nació el nombre actual: Dublín.


Las líneas del suelo son las serpientes

3. El Museo Nacional de Arqueología

Al terminar el tour, pasé por la famosa Old Library. Pagué los nada desdeñables 10 euros de entrada (y eso gracias al descuento de estudiante, ¡tened muy en cuenta llevar siempre vuestro carnet porque Irlanda es cara!). Para quitarme un poco la decepción de la biblioteca, me fui directa al Museo Nacional de Arqueología, que, por cierto, ¡es totalmente gratuito! (aunque aceptan donativos).

¡Me encantó! A diferencia de otros grandes museos europeos, aquí las exposiciones son más recogidas pero de un valor incalculable. Cuenta con la mayor colección vikinga del país, una parada imprescindible para entender cómo vivió esta civilización en la isla y cómo forjaron la historia de Irlanda.


La única foto que tomé en el museo, estas baldosas son típicas de la mayoría de edificios irlandeses

4. Merrion Square, Oscar Wilde y el Giant's Garden

De allí, ya agotada y hambrienta, me fui derechita al parque de Merrion Square para ver la mítica estatua de Oscar Wilde. Confieso que no soy la mayor fan de su obra, pero estando tan cerca, el selfie de rigor era obligatorio.

Lo que de verdad me enamoró fue el parque en sí. Dentro del recinto se encuentra el Giant's Garden (el jardín gigante), una zona de juegos infantiles súper recomendable y divertida si viajáis a Dublín con los más pequeños de la familia.


El famosos selfie con Oscar

5. Saludar a Molly Malone y merendar en Queen of Tarts

Antes de dar por finalizado mi día y poner rumbo a Galway, fui a presentar mis respetos a la estatua de Molly Malone, la famosa pescadera protagonista del himno no oficial de la ciudad. La leyenda popular dice que si le tocas el escote, te asegurarás buena suerte y, según algunos, ¡incluso fertilidad o la garantía de volver a Dublín!

Con la suerte de mi parte, puse el broche de oro en el paraíso de los golosos: la cafetería Queen of Tarts. Nada más entrar me enamoré del local. Tenía unas mesitas adorables, sofás, una falsa chimenea con un espejo inmenso y estaba todo precioso decorado de Navidad. Pedí el famoso Carrot Cake (pastel de zanahoria, un clásico irlandés) y me sirvieron en una vajilla de lo más vintage. Creo que, aunque volviera a Dublín solo por unas horas, me escaparía de nuevo a por un trocito de tarta sin dudarlo.


Mi último banquete en la ciudad


💬 ¡Es vuestro turno!

Hasta aquí mi exprés pero intenso paso por Dublín. Como veis, hay mucha vida (y mucha historia) más allá de tomarse una pinta en el barrio de Temple Bar.

¿Habéis estado en Dublín alguna vez? ¿Estáis de acuerdo con los que dicen que no vale la pena o sois del "Team Dublín" como yo? ¡Dejadme vuestros lugares favoritos de la ciudad en los comentarios para apuntarlos para mi próxima visita! 👇

Adriana 

Comentarios

Entradas populares