Escapada a Besalú en moto 🏰 Instantes de Tiempo
Aprovechando el buen tiempo que nos regaló la Semana Santa y los días libres que teníamos por delante, decidí organizar una escapada a Besalú con Albert. Mi madre me llevó allí cuando era muy pequeña y, comentándolo con Albert en casa, me dio la sorpresa de que él no lo conocía. Siendo uno de los pueblos medievales más populares y bonitos de Cataluña, ¡no podía permitírselo! Así que nos equipamos, nos subimos a las motos y nos pusimos en marcha disfrutando de una ruta por carretera genial.
Besalú se encuentra en la comarca de la Garrotxa (Girona), a apenas media hora de la capital gerundense y a menos de dos horas de Barcelona, lo que explica por qué es un destino tan cotizado para excursiones de un día. Además, la zona es estratégica: muy cerca se encuentra Figueres con el Teatre-Museu Dalí o la comarca volcánica de Olot. Os confieso que hacía bastante más calor del esperado para la época y no fuimos los únicos en tener la brillante idea de ir, porque las calles estaban animadísimas y llenas de visitantes.
🛡️ De refugio romano a plaza fortificada
Los orígenes de Besalú se remontan a la época romana. De hecho, en el pueblo aún se conservan y se pueden visitar los restos de una domus romana y un taller metalúrgico en muy buen estado de conservación. Toda la villa cuenta con paneles informativos impecables para no perderse ni un solo detalle histórico durante el paseo.
Con el paso de los siglos y la llegada de los visigodos, la ciudad se fortificó. La zona dejó de ser un punto tranquilo de comercio para convertirse en una codiciada tierra de frontera. El enclave urbano es brillante a nivel defensivo: gran parte del pueblo se levanta sobre un promontorio natural que aprovecha la altura de la orografía junto al río Fluvià, lo que hacía que romper sus defensas fuera una tarea casi imposible para los atacantes.
Esta protección era vital, ya que Besalú era un cruce de caminos clave y albergaba una rica población multicultural (de hecho, forma parte de la Red de Juderías de España gracias a su patrimonio hebraico y su histórico mikveh o baño ritual).
Trágicamente, la historia también dejó marcas profundas: en el siglo XV, un devastador terremoto borró del mapa gran parte del castillo y de la estructura medieval original. Siglos más tarde, durante la Guerra del Francés (en 1809), las tropas napoleónicas volaron las antiguas murallas, dejando la fisonomía que hoy contemplamos.
🥖 El Carrer de Sant Romà y la memoria histórica
Alejándonos del centro monumental por el Carrer de Sant Romà —bautizado así en honor a la familia patricia romana que gobernaba la villa en sus orígenes—, nos adentramos en el alma comercial del pueblo. Esta calle es un auténtico peligro para los golosos: está repleta de tiendas artesanales con productos de la tierra, donde destacan sus famosos embutidos tradicionales y sus cocas dulces y saladas.
Caminando por esta vía, dejando el icónico puente románico a vuestra espalda, notaréis cómo el trazado laberíntico y estrecho de las calles da paso a casas más amplias (algunas con jardines privados) y a tranquilas plazas flanqueadas por terrazas muy apetecibles donde sentarse a tomar algo a la sombra.
En esta misma calle se encuentra un espacio cultural volcado en la memoria histórica del pueblo durante la Guerra Civil Española. Besalú acogió a 22 niños refugiados procedentes de un pueblo de Zaragoza. Aunque las directrices oficiales de la época solo permitían una cuota de acogida del 10%, Besalú, al igual que muchos otros municipios, se volcó de lleno en una labor humanitaria ejemplar. Un gesto solidario que me recuerda inevitablemente a la acogida que se brinda hoy en día a las familias que huyen de tantos otros conflictos bélicos.
📌 Guía práctica y recomendaciones para la visita
Besalú es una escapada de un día 100% recomendable. Es un destino ideal para recorrer en familia o con niños, ya que el centro histórico es totalmente peatonal y los vehículos no pueden acceder, permitiendo pasear con absoluta tranquilidad.
🐾 Cápsula Pet-friendly: Besalú con tu perro
¡Besalú es una villa fantástica para visitar en compañía de tu peludo! Si estáis planeando la ruta con perro, tomad nota de estos consejos prácticos:
Paseo peatonal y seguro: Al estar restringido el tráfico rodado en todo el casco antiguo, pasear atados por sus calles medievales es muy cómodo y seguro.
Puntos de agua y relax: La zona de la ribera del río Fluvià, justo bajo el imponente puente románico, es perfecta para que los perros puedan bajar a mojarse las patas, beber agua fresca y estirar las piernas antes o después de la visita al pueblo.
Restauración: Al contar con tantas plazas peatonales, la gran mayoría de bares y restaurantes disponen de terrazas al aire libre donde los peludos son muy bienvenidos.
Atención al pavimento: En días calurosos de primavera o verano, recordad que los adoquines del centro histórico pueden acumular mucho calor. Llevad siempre agua a mano para mantenerlos hidratados durante la caminata.
Una visita que combina patrimonio, rutas en moto, historia viva y una gastronomía de diez. Y vosotros, ¿conocíais la historia de Besalú y sus puentes defensivos? ¿Sois de los que aprovechan las escapadas de Semana Santa para hacer rutas sobre dos ruedas o preferís el turismo rural tranquilo?
¡Espero vuestros comentarios abajo y que tengáis una semana genial!
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