NAVIDAD: cómo celebrar una ROADTRIP mágica 🎄 Instantes de Tiempo

Este año no hemos vuelto a casa por Navidad, como los turrones, sino que hemos preparado una ruta en coche de mil kilómetros a través de Francia, pero eso no significa que renunciemos a la Navidad, sino que la celebraremos igualmente y hoy os voy a explicar cómo. Puede sonar una locura: pasar nueve horas (y más) dentro de un coche con apenas unas paradas estratégicas para estirar las piernas, sin embargo, lo que hemos vivido es una experiencia inolvidable en familia, en estas fechas tan especiales. Y es que, como descubrirás, Navidad no es solo una fecha en el calendario o una ubicación en el mapa, sino todo aquello que decidimos llevar con nosotros: la alegría, las tradiciones y, sobre todo, la intención de celebrar, aunque no estemos junto a un árbol con las luces encendidas. 



Vestirse de Navidad: gorritos, suéteres y más

Una de las primeras decisiones que tomamos fue establecer un código de vestimenta navideño para el viaje. Sí, has leído bien: vestirnos de Navidad desde el minuto uno. Piensa en gorritos de Papá Noel, diademas con renos, y por supuesto, los famosos ugly Christmas sweaters que cada año se vuelven más populares en todo el mundo.

La tendencia de los suéteres feos de Navidad viene de hace años, originalmente como una forma divertida y desenfadada de celebrar la temporada. Lo que empezó como una broma ha terminado siendo toda una moda: suéteres con renos que se iluminan, muñecos de nieve tridimensionales, renos de felpa que sobresalen, copos de nieve de lentejuelas… cuanto más exagerado, mejor. Suele haber concursos en casas de amigos, oficinas o incluso en cafés locales, donde la persona con el suéter más estrafalario gana premios.



Ahora bien, y aquí viene lo práctico, recordad ir cómodos. No deja de ser una roadtrip de 1.000 km, con muchas horas sentados. Es genial llevar el espíritu navideño encima, pero también hay que pensar en la ergonomía. En no llevar prendas demasiado voluminosas que puedan molestar al conducir o que terminen abrazándote como si fueras un regalo gigante. Nuestra fórmula fue sencilla: un suéter navideño divertido para las fotos y paradas, y debajo una camiseta y una capa térmica que, si la nieve de verdad decide aparecer, nos mantendrá calientes sin comprometer la movilidad.

Además, ¡no olvidéis calcetines navideños! Aunque no se vean cuando conducís, os aseguro que cada pequeño detalle suma a la atmósfera festiva. Es como cuando te pones calcetines de rayas rojas y verdes y, sin saber por qué, de repente te sientes más listo para cantar villancicos.

Una caja de comida navideña… para llevar

Cuando pensamos en celebrar la Navidad, la comida siempre aparece en primerísimo lugar: la mesa repleta de delicias, platos tradicionales, turrones, canelones, o incluso ese embutido especial que solo se come en estas fechas. El reto era: ¿cómo trasladar eso a un coche en movimiento sin que termine siendo un desastre?



Nuestra solución fue preparar una gran caja navideña para pícnic. La idea era tener todo lo que nos gusta de estas comidas típicas, pero empaquetado y organizado de tal manera que pudiéramos disfrutarlo en cualquier momento y en cualquier lugar. En una área de descanso con vistas a un valle nevado, junto a un lago congelado o simplemente aparcados en un área de servicio con café caliente.

La caja incluye:

  • Embutidos variados: salchichón, jamón, chorizo... Algunos cortados en lonchas y envasado al vacío, mientras que el fuet lo cortamos en el momento, que es más práctico.

  • Patés y cremas untables: fáciles de combinar con pan o galletas saladas y van envasados al vacío.

  • Tostadas, crackers y pan: también guardadas en sus envases y que se puede comer con todo, incluso solo.

  • Frutos secos y quesos curados: porque no hay pícnic navideño que se precie sin una tabla de quesos improvisada.

  • Fruta fresca y seca: mandarinas, uvas, higos secos, añaden un contraste saludable entre tanto sabor intenso.

  • Chocolate y dulces navideños: no podían faltar los polvorones y los turrones para cerrar con broche dulce.

Llevamos también platos, cubiertos reutilizables y servilletas de tela, porque cuidamos el planeta tanto como cuidamos nuestro espíritu navideño. Todo bien embalado y etiquetado. La ventaja de este enfoque es que nos da libertad para improvisar. No dependemos de horarios de restaurantes ni de reservar mesas: si nos apetece un banquete a media mañana con vista a las montañas o una merienda navideña en un mirador, ¡pues lo hacemos!

Entretenimiento navideño en la carretera

No sería una verdadera aventura sin entretenimiento a bordo que mantenga la energía alta y el ánimo festivo. Para eso creamos lo que nos gusta llamar la Nadales 2025, una mezcla de clásicos infaltables y versiones modernas que funcionan perfecto cuando estás conduciendo.

Pero no paramos allí. Decidimos que los audiolibros también serían parte de nuestro viaje. Uno de los más especiales para estas fechas es, por supuesto, Cuento de Navidad de Charles Dickens. La historia de Ebenezer Scrooge y su transformación después de recibir la visita de los fantasmas de la Navidad Pasada, Presente y Futura es un clásico que encaja perfectamente con el ambiente de reflexión y magia que buscamos en este viaje.



Además, queremos animaros a participar y proponer sugerencias. ¿Qué audiolibros os gustaría escuchar durante la Navidad? ¿Alguna podcast con temática navideña que os haya marcado? ¿Canciones que no pueden faltar en una lista decente de villancicos? ¡Dejad vuestras recomendaciones para que otros puedan inspirarse!

Lo esencial de una roadtrip navideña

Hemos recorrido tres pilares que, para nosotros, hacen que una Navidad en la carretera pueda ser tan especial como la típica celebración en casa. Recapitulando:

  1. Vestirse de Navidad añade un toque festivo y único, pero siempre pensando en la comodidad y practicidad cuando se trata de un viaje largo.

  2. Una caja de comida navideña tipo picnic te libera de horarios y te permite celebrar donde te apetezca, con tus sabores favoritos.

  3. Entretenimiento temático hace que las horas de conducción se conviertan en momentos memorables —desde villancicos hasta narraciones que tocan el corazón.



Y si hay una moraleja que queremos dejaros, es esta: si realmente quieres celebrar la Navidad, no importa tanto el lugar, sino el cómo y, sobre todo, con quién la compartes. No importa si estás alrededor de una mesa con comida tradicional o en un coche con una baguette en mano. La Navidad está en la risa compartida, en la playlist que te hace cantar a coro y en la decisión de llevar contigo el espíritu festivo a donde vayas. Así que, querido viajero, si este año no tienes una chimenea o nieve en tu ventana, recuerda que puedes encontrar la magia navideña en cada kilómetro y en cada sonrisa. Feliz Navidad… ¡y buen viaje!

Adriana

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