Salinas de Turda: Un parque de atracciones futurista en las profundidades de RumanĂa 🛸 Instantes de Tiempo
Si la semana pasada nos despedĂamos de la maravillosa TimiČ™oara, hoy os traigo uno de los platos más fuertes, sorprendentes y fotogĂ©nicos de nuestro viaje en moto por el paĂs.
Os confieso que uno de los principales motivos para trazar nuestra ruta hacia el norte eran las famosas Salinas de Turda. HabĂamos oĂdo hablar muchĂsimo de ellas, pero lo divertido de viajar es que, por mucho que investigues, el destino siempre se guarda un as bajo la manga para romper tus esquemas. Mi madre, por ejemplo, iba con la idea fija de que nos encontrarĂamos unas piscinas termales salinas al aire libre para relajarnos y flotar, parecidas a las que podĂ©is visitar en Naval (AragĂłn). AsĂ que nosotros Ăbamos sĂşper equipados con trajes de baño viejos, toallas y chanclas en las maletas de la moto. QuĂ© inocentes...
Nuestra primera tentativa fue un poco caĂłtica. VenĂamos de pasar la mañana alucinando con el imponente Castillo de Hunedoara (del que os hablarĂ© muy pronto) y, cuando cruzamos Turda, ya eran las cuatro de la tarde. ¿El problema? Las salinas ya habĂan cerrado la taquilla. Tras el chasco inicial, decidimos dar una vuelta por el centro del pueblo y poner rumbo a Cluj-Napoca para hacer noche. Al dĂa siguiente, decidimos tomárnoslo con calma: comimos temprano en Turda y nos plantamos en la entrada con tiempo de sobra. Mi madre aprovechĂł ese lapso de tiempo para investigar a fondo en internet... pero, aun asĂ, cuando compramos la entrada, ninguno de nosotros sospechaba lo que estábamos a punto de presenciar.
| Primer tramo de escaleras |
🥶 Nivel 1: El descenso y el túnel de carga
Antes de cruzar la puerta de entrada, os dejo el primer aviso para navegantes: la temperatura máxima en el interior de la mina ronda los 12ºC todo el año. Id preparados con ropa de abrigo porque el contraste es tremendo. De hecho, viendo las condiciones, mi padrina (mi abuela) decidió quedarse fuera esperándonos, y menos mal, porque el inicio de la visita es exigente.
Nada más pasar el control, te encuentras de frente con una bajada monumental de unas cien escaleras de piedra. Para la gente joven no supone ningĂşn problema, pero para personas mayores o con movilidad reducida es un comienzo duro (aunque tranquilos, hay alternativas). Al final de los escalones se accede al tĂşnel de carga, una galerĂa kilomĂ©trica donde las paredes ya empiezan a brillar cubiertas de vetas de sal pura. Una curiosidad que me llamĂł la atenciĂłn es la cantidad de baños que han instalado por todos lados. Es rarĂsimo ver tantos servicios en un espacio subterráneo como este, ¡pero se agradece!
| Segundo tramo de escaleras |
🪵 Nivel 2: El mirador de madera y el origen del "salario"
Tras caminar apenas cinco minutos por el tĂşnel, llegas a un desvĂo que conduce al ascensor. En esa zona se conserva un pequeño altar esculpido donde los mineros rezaban encomendándose a Dios antes de bajar a las profundidades de la tierra. Justo al lado nacen unas escaleras de madera muy estrechas, desgastadas y bastante empinadas.
Si os atrevéis a asomaros por los primeros peldaños, llegaréis a una terraza de madera suspendida. Desde aquà las vistas os van a dejar sin aliento: es el primer punto desde el que se puede observar la verdadera y colosal profundidad de la mina. Da auténtico vértigo mirar hacia abajo.
| Tienda de souvenirs en la segunda terraza con el ascensor de fondo |
Mientras asimilaba el tamaño de la excavación, me puse a pensar en la historia del lugar. Esta mina se empezó a explotar de forma intensiva durante la época medieval. Pensad que en aquella época la sal no era un simple condimento: era el "oro blanco", el único método eficaz para conservar la carne y los alimentos durante los largos inviernos. Era un recurso tan sumamente valioso que a los soldados y trabajadores se les pagaba directamente con bolsas de sal; de ahà es de donde viene, precisamente, nuestra palabra "salario".
Con el paso de los siglos, la mina cambiĂł de vidas de forma radical. Durante la Segunda Guerra Mundial, sus galerĂas subterráneas sirvieron como un refugio antiaĂ©reo gigantesco para proteger a la poblaciĂłn local de los bombardeos. Y al terminar la guerra, dado que la temperatura interior es totalmente constante, el espacio se reconvirtiĂł en un enorme almacĂ©n para curar quesos, hasta que finalmente el gobierno decidiĂł explotarlo turĂsticamente. ¡Y de quĂ© manera!
| Ăšltimo nivel con el puente, la isla y la barca |
🎡 Nivel 3: Mina Rudolf (¿Un parque de atracciones subterráneo?)
Para descender a la siguiente gran cavidad, la Mina Rudolf, puedes optar por bajar más de 300 escaleras a pie o hacer cola para coger el primer ascensor panorámico. Cuando el ascensor llega abajo y las puertas se abren, la cabeza te hace clic. Es un escenario completamente surrealista que parece sacado de una pelĂcula de ciencia ficciĂłn o de una base secreta espacial.
Estás en una caverna gigantesca de dimensiones catedralicias, iluminada con estructuras de luces LED de diseño vanguardista que cuelgan del techo. Pero lo más increĂble es lo que alberga en su base: ¡un centro de ocio flotante! En mitad de la mina han montado:
Una noria gigante donde puedes subirte para ver los techos llenos de estalactitas de sal.
Pistas de bowling y mesas de billar.
Un mini estadio de fĂştbol y pistas de minigolf.
Anexos con canales de luz y tiendas de souvenirs.
Es un espacio inmenso, coronado por una terraza mirador que te permite otear el último y más profundo nivel de las salinas.
| En uno de los bancos del Ăşltimo nivel |
🚣 Nivel 4: El lago negro de la Mina Terezia
Tomando un segundo ascensor (o bajando el Ăşltimo tramo de escaleras), se llega al nivel más profundo y oscuro de todos: la Mina Terezia. AquĂ el suelo desaparece para dar paso a un lago subterráneo de aguas oscuras debido a la altĂsima concentraciĂłn de sal.
Para llegar a la "isla" central que emerge del agua, hay que cruzar un puente de madera con un diseño hipermoderno y artĂstico. Una vez en la isla, puedes sentarte en unos bancos de madera de diseño futurista a contemplar las dimensiones del abismo o, si os apetece el plan, alquilar una pequeña barca de remos para dar una vuelta por el lago salino.
Como reflexiĂłn personal, y recordando la visita que hicimos en su dĂa al Museo de la MinerĂa de Bochum (donde todo el enfoque era histĂłrico, tĂ©cnico y educativo), Turda se inclina muchĂsimo más hacia el puro entretenimiento y el impacto visual que hacia la divulgaciĂłn de lo que fue la dura vida del minero. Es un concepto totalmente diferente, enfocado al espectáculo.
A pesar de su enfoque tan turĂstico, las Salinas de Turda son un lugar absolutamente espectacular, Ăşnico en el mundo y una recomendaciĂłn obligatoria si estáis haciendo una ruta por la zona o pasando unos dĂas en la vecina Cluj. Desde luego, la estampa de la noria subterránea y el lago de barcas no se te borra de la retina fácilmente.
Tras quitarnos el frĂo del subsuelo y guardar las chaquetas de nuevo en la moto, pusimos rumbo definitivo al norte. En el prĂłximo artĂculo nos espera Cluj-Napoca, la vibrante capital universitaria de Transilvania, una ciudad llena de iglesias gĂłticas, plazas animadas y una escena cultural que os va a encantar.
Dejadme en los comentarios: ¿Os subirĂais a una noria gigante a más de 100 metros bajo tierra o preferirĂais dar una vuelta en barca por el lago negro? ¿Os gustan este tipo de visitas a cuevas y minas?


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