Visitamos la BATALLA de VERDÚN 💣 Instantes de Tiempo

Estas últimas vacaciones de Navidad hemos pasado unos días explorando Nancy, una joya del este de Francia, y desde allí decidimos hacer una excursión muy esperada: dirigirnos a Verdún, a unos 90 km en coche, para adentrarnos en uno de los lugares más emblemáticos y estremecedores de la Primera Guerra Mundial. No es una visita que pueda recomendar a cualquiera, yo misma estuve en shock algunos días. 


El osario de Douaumont

La Batalla de Verdún, librada entre febrero y diciembre de 1916, fue una de las más largas y sangrientas de la Primera Guerra Mundial. Durante casi diez meses, soldados franceses y alemanes combatieron en una batalla que se convirtió en símbolo del sacrificio, del horror de las trincheras y de la devastación total del paisaje. El número de bajas fue inmenso, y la batalla quedó grabada para siempre en la memoria colectiva de Europa. 

Hoy, Verdún es un lugar de recuerdo y reflexión. Un territorio donde el pasado no se ha borrado, sino que se conserva para enseñarnos, conmovernos y honrar a quienes murieron allí. Por eso existen sitios como el Memorial de Verdun, el Osario de Douaumont y los fuertes que defendieron la zona para que el público pueda ponerse en su piel.

Memorial de Verdún 

Nada más llegar al sitio, lo primero que hicimos fue comprar la entrada combinada para visitar el Memorial junto con el Fort de Douaumont. Es una opción inteligente si quieres conocer en profundidad la historia del lugar y aprovechar al máximo el día. 


Memorial de Verdún

El Memorial de Verdún es más que un simple museo. Está cuidadosamente diseñado para contar la batalla desde múltiples perspectivas, centrándose no solo en los movimientos militares, sino en las experiencias humanas reales de quienes estuvieron allí. Desde los camioneros que abastecieron las tropas por la Vía Sagrada hasta los veterinarios que atendieron a los animales que tuvieron que participar en el conflicto. Con más de 2.000 objetos expuestos, fotografías, cartas, relatos de soldados franceses y alemanes, y recursos audiovisuales, el recorrido te sumerge en el horror, la estrategia y la vida diaria en el frente. 

Además de las exposiciones y paneles informativos, el espacio cuenta con secciones interactivas que ayudan a entender cómo vivían los soldados, los carteles están en inglés, francés y alemán. También cuenta con una cafetería acogedora donde puedes descansar y tomar algo después de absorber tanta historia, una tienda con libros, recuerdos y objetos inspirados en la Primera Guerra Mundial, así como servicios básicos como baños, lo cual facilita la visita incluso si pasas varias horas recorriendo el museo y sus contenidos. La visita nos llevó fácilmente más de una hora y media, y cada sala, cada objeto, te hace reflexionar sobre lo que significó Verdún para millones de personas.

El Osario de Douaumont

Seguimos nuestra ruta por la carretera que serpentea por el bosque hasta llegar al impresionante Osario de Douaumont. Este edificio enorme y solemne guarda los restos de más de 130.000 soldados, franceses y alemanes, que fueron recuperados del campo de batalla tras la guerra. 

Al llegar, lo primero que nos llamó la atención fue la película documental que proyectan antes de la visita. Con imágenes reales y testimonios recogidos durante y tras el conflicto, el film explica no solo la lucha de 1916, sino también por qué se construyó el osario como lugar de memoria y homenaje. El documental está en francés, pero en la entrada se pueden pedir auriculares para escuchar la traducción. 


Guarda los restos de más de 130.000 soldados

Después del documental, se puede visitar en el interior del osario las capillas y espacios interiores donde la luz y las inscripciones invitan al recogimiento y hacen que el peso de la historia se sienta profundamente. También es posible subir a la torre panorámica, que se alza 46 metros sobre el terreno y ofrece una vista amplia de los campos de batalla y las colinas que fueron escenario de los combates encarnizados, permitiendo contemplar desde lo alto el paisaje que todavía hoy conserva las huellas de aquel conflicto. Este segmento de la visita se paga por separado del Memorial, pero vale muchísimo la pena por la intensidad de la experiencia y la reflexión que suscita.

Fort de Douaumont y las trincheras

Antes de visitar el fuerte como tal, decidimos explorar algunas de las trincheras originales que se conservan a lo largo de la carretera que lleva hacia el Fort de Douaumont. Pasear por estos restos es una experiencia única: puedes imaginar cómo sería caminar entre barro, alambres y tierra agrietada, con el estruendo constante de la artillería. 


Decidimos explorar algunas de las trincheras originales

El Fort de Douaumont en sí es uno de los sitios más emblemáticos del campo de batalla de Verdún. Después de haber sido ocupado por los alemanes apenas unos días después del inicio de la batalla, fue finalmente recuperado por las tropas francesas el 24 de octubre de 1916. Esta recuperación no fue obra únicamente de soldados metropolitanos, sino que destacó el papel de unidades coloniales importantes en el esfuerzo bélico. En particular, el Regimiento de Infantería Colonial de Marruecos, lo que subraya que también lucharon hombres procedentes de las colonias francesas en este episodio clave de Verdún. Muchos de estos chicos, la mayoría eran muy jóvenes, murieron a causa del clima frío y húmedo, tan distinto de su tierra natal.

Al entrar en el fuerte nos invadió una intensa sensación de claustrofobia. El interior es oscuro y húmedo, como si el tiempo se hubiera detenido, y la humedad se filtra constantemente por las gruesas paredes. En un momento me sentí realmente agobiada, pensando en cómo habrían vivido allí los 3.000 soldados durante meses bajo esas mismas condiciones, pero al mismo tiempo es precisamente esa oscuridad, ese silencio y esa humedad lo que hace que la visita resulte tan auténtica.


El Fort de Douaumont en sí es uno de los sitios más emblemáticos 

Una recomendación: subir a la parte superior del fuerte para contemplar las vistas. Desde arriba, la perspectiva del campo de batalla es impresionante. La batalla de Verdún dejo las tierras contaminadas y se decidió construir el bosque que nos acompañó durante toda la visita. El horizonte parecía extenderse hasta donde alcanzó la línea de fuego en 1916. 

¿Por qué visitar Verdún?

Visitar Verdún es mucho más que recorrer un museo o ver viejas ruinas: es un viaje al corazón de la memoria histórica de Europa. Cada objeto, cada historia y cada estructura te recuerda que lo que allí ocurrió cambió el curso de la historia y marcó a generaciones enteras.

En nuestro trayecto hacia Verdún, también hicimos paradas en otros lugares que realmente merecen la pena, como el cementerio alemán de Thiaucourt-Regniéville, con sus tumbas sobrias y perfectamente alineadas, que transmiten una gran sensación de recogimiento, y el cementerio estadounidense de también de Thiaucourt-Regniéville, un lugar que recuerda el impacto internacional de las guerras del siglo XX y la presencia de soldados de distintos países en esta zona. 


También visitamos la ciudad de Verdún y su muelle de Londres

Después de un dia de mucho andar decidimos regalarnos una buena cena en Verdun y fuimos al muelle de Londres. ¿Sabéis porque tienen un muelle llamado así?. El Quai de Londres existe como un gesto de gratitud y hermandad hacia la capital británica por su ayuda tras la Primera Guerra Mundial.. Antes de planificar la visita, recomiendo consultar los precios, horarios de apertura y opciones de entradas combinadas en la web oficial del Memorial de Verdun, ya que así es más fácil organizar el recorrido y aprovechar al máximo la experiencia.

¿Has visitado Verdún o te gustaría hacerlo? Cuéntame en los comentarios qué te llamó más la atención de la visita y no olvides pasar por el canal de YouTube de Instantes de Tiempo para ver el vídeo del viaje. Si te interesa seguir explorando la zona, echa un vistazo también a los otros artículos de la ruta por Nancy para completar tu itinerario.

Adriana

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