La Baixada dels Raiers en La Pobla de Segur 🌊 Instantes de Tiempo
¡Prepárate, porque la emoción de sentir el río rugiendo bajo tus pies es pura adrenalina! Bienvenidos un día más a La Pobla de Segur, donde nos hemos lanzado a vivir en primera persona la mítica Baixada dels Raiers.
Me lo pasé absolutamente en grande, pero entre la corriente, la fiesta y el impresionante espectáculo de ver las balsas bajando a toda velocidad, me entraron mil curiosidades sobre cómo demonios sobrevivían a este oficio de auténticos titanes. Así que ponte cómodo, que hoy te resuelvo todas las dudas y te lo cuento todo por aquí, en Instantes de Tiempo.
¿Qué era el oficio de los raiers y cómo funcionaba?
Los raiers, también conocidos como gancheros, realizaban un oficio de transporte fluvial de madera. Aunque en su momento era la opción más rápida y económica, era un trabajo arduo. El negocio consistía en cortar la madera de los bosques del Pirineo y transportarla al litoral a través del río. Era una labor estacional y solía complementarse con otras actividades económicas de la zona. La madera y los raiers viajaban desde La Pobla de Segur hasta Tortosa. En coche serían 225 km, un trayecto que ahora nos llevaría tres horas, pero en esa época era otro cantar.
La actividad de los raiers comenzaba en invierno en los bosques de pino negro y abeto. Luego se llevaban los troncos hasta los puntos de enraiamento. Esto me hace pensar que una cosa eran los que talaban los árboles y la otra los que los hacían bajar hasta los puntos de distribución. Los troncos se despojaban de ramas y se arrastraban hasta la orilla del río.
El peligroso descenso por los ríos del Pirineo y la vida a bordo
Este trabajo se realizaba principalmente durante la primavera y era muy peligroso y físicamente exigente. Trabajaban en ríos con corrientes fuertes y frías, aumentando el riesgo de ahogamiento. Los troncos eran grandes y pesados, y manejar grandes volúmenes de madera en movimiento podía resultar en lesiones graves. Los balseros saltaban de una parte de la balsa a otra, arriesgándose a quedar aplastados o mutilados. ¿Vosotros creéis que podríais hacerlo? El trabajo de raiers requería buena resistencia física.
Una red internacional reconocida por la UNESCO
Este oficio, documentado desde el siglo XIII, no era exclusivo del Pirineo. Desde 2022, forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO con una candidatura en la que participaron distintos países. En castellano, se les llamaba nabateros en Noguera Ribagorzana o Cinca, gancheros en Valencia, y almadieros en Navarra.
¿Sabéis cuál es el río más largo de la península ibérica? El río Tajo, el más largo de la península ibérica, también llevaba madera, y se les llamaba gancheros tanto en España como en Portugal. Quizás ellos no montaban estas embarcaciones, porque el tráfico fluvial no tenía las mismas características que los ríos rápidos de los Pirineos y llevaban los troncos sueltos, a diferencia de los nabateros que formaban almadías, igual que los rais que vimos nosotras en el Pont de Claverol. Si os interesa visitar algún museo relacionado con los gancheros, los tenéis en las localidades de Zaorejas y Cañizares. En 1961, José Luis Sampedro publicó una novela titulada El río que nos lleva, en la que los protagonistas son los gancheros del Tajo. En 1989, fue llevada al cine por Antonio del Real.
En Italia, se los conocía como zattieri; en Francia, dependiendo de la zona, flotteurs o radeliers; en Alemania y Austria eran conocidos como daustrom o flösserei; en Noruega eran los fløtere o brøtningsfolk. Incluso en Canadá se les conocía como raftmen o draveurs en la costa este.
El declive del oficio y la gran fiesta actual: "Soc fill de raiers"
Este oficio duró hasta 1930, cuando comenzaron a construirse embalses que impedían el transporte fluvial, sustituyéndolo por transporte por carretera, tren o camión. Los primeros embalses en el Pallars Jussà comenzaron a construirse a partir de mediados del siglo XX, siendo uno de los más significativos el Embassament de Sant Antoni, completado en la década de 1960. Esto no se debe solamente a que ya no existen balsas construidas con troncos, sustituidas por modernas lanchas o barcazas a motor, sino también a elecciones que han favorecido el transporte de mercancías por carretera o ferrocarril, incluso en rutas donde la alternativa fluvial sería posible. Seguramente aprovecharon el tren de la Pobla, que ya hemos visto en el blog de Instantes de Tiempo, para bajar madera a Lleida.
La Asociación de Raiers del Noguera Pallaresa celebra esta tradición desde 1979, organizando el evento el primer fin de semana de julio, cuando el nivel del río es más bajo y, en teoría, más seguro. Sin embargo, el fin de semana que nosotras asistimos hubo una tormenta enorme y el domingo el río bajaba muy rápido y con agua muy sucia, lo que dificultó enormemente el trabajo de los raiers. A pesar de esto, nos contaron que este año bajaron cuatro embarcaciones gracias a la gran participación de los jóvenes.






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