Pros y contras de dormir en un hostel: mi experiencia en Cardiff 🛏️ Instantes de Tiempo
Ya que la semana pasada hablábamos de cómo reservar una habitación de hotel sin sorpresas, hoy seguimos con el tema del alojamiento, pero cambiando radicalmente de estilo. Hoy os voy a explicar lo bueno y lo malo de dormir en un hostel (o albergue).
Nota viajera de 2026: Este artículo forma parte de la colección de mi ruta por Cardiff. Aunque el precioso Safehouse Hostel donde me alojé ha cerrado sus puertas desde entonces, las lecciones, los pros y los contras que aprendí en este viaje siguen siendo exactamente los mismos en cualquier hostel del mundo.
Para terminar con un buen sabor de boca, vamos a empezar por la parte más dura: lo que menos me gustó de la experiencia.
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| Detalle de la recepción del hostel |
❌ Contras: Lo que menos me gustó de dormir en un hostel
1. El choque de horarios
Como buena mediterránea, mis horarios de comidas y sueño son bastante tardíos. El domingo, cuando salí de cenar del Viva Latino Restaurant, pasaban de las diez de la noche. Esto significaba que cada día llegaba al hostel sobre la medianoche como mínimo. Tenían que abrirme la puerta principal y, al entrar en la habitación compartida, intentaba no hacer absolutamente nada de ruido ni encender luces para no molestar. Sin embargo, a la mañana siguiente, los madrugadores no tenían tanto miramiento y me despertaban a primera hora. Resultado: descansé bastante poco.
2. La logística de compartir habitación
Muy ligado al punto anterior, estaba el tema de la organización. Por la mañana, antes de irme a explorar Cardiff con mi amiga Anna, tenía que dejar la ropa de dormir y el neceser perfectamente preparados sobre mi cama. Así, cuando llegara de madrugada, podría hacer el mínimo ruido posible encendiendo solo mi luz de lectura. Como punto positivo, he de decir que el respeto era máximo: podía dejar la cámara cargando en el enchufe, irme a lavar los dientes y, al volver, todo seguía intacto.
3. El baño compartido (y fuera de la habitación)
Si me quería duchar, el ritual consistía en coger el neceser, la toalla, la ropa limpia y bajar al piso de abajo. No es que me molestara en exceso, pero daba mucha pereza. En una habitación de hotel privada, simplemente sales de la ducha y vuelves a la cama a cambiarte tranquilamente.
4. Necesitas llevar (muchos) más "porsiacasos"
Cuando duermes en un hostel, la maleta de cabina se llena rápido. Tienes que llevar tu propia toalla, jabón y, por supuesto, unas chanclas (obligatorias tanto para la ducha como para pasear por las zonas comunes). También tuve que meter un antifaz para que no me molestaran las linternas de los demás. Sin embargo, no llevé tapones para los oídos y decidí no comprarlos allí... ¡y ese fue mi mayor error del viaje!
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| Una de las chimeneas de la habitación |
✅ Pros: Lo mejor de la experiencia en un hostel
A pesar de la falta de sueño, dormir en un hostel tiene ventajas increíbles que superan con creces los inconvenientes (además de que la decoración de este en concreto era una pasada, con chimeneas antiguas en las habitaciones).
1. Conocer gente de todo el mundo
Lo que más me gustó fue el ambientazo que había. En las zonas comunes todo el mundo hablaba con todo el mundo. Hubo una noche en la que conocí a mi vecina de la litera de arriba; llevaba una mochila Osprey (¡que me encantan!) y estuvimos un buen rato charlando sobre viajes y equipaje. Fue genial.
2. Desayunos de campeones
¡Tenía el desayuno incluido! Y no un desayuno cualquiera: podía escoger entre té, café, zumos, cereales, tostadas con pan blanco e integral, mermeladas y mantequilla de cacahuete. Empezar el día así y con el estómago lleno es fundamental para patear una ciudad.
3. Acceso libre a la cocina
Había una familia alojada que cada mañana se preparaba su propio English Breakfast (con sus salchichas y su bacon) porque el hostel ofrecía acceso total a la cocina equipada. Aunque yo no la usé mucho para cocinar porque comía fuera, es la mejor opción para ahorrar muchísimo dinero en dietas durante un viaje largo.
4. Un precio imbatible y servicios extra
Aunque incluía el desayuno, el precio era de risa: unas 70 libras por las tres noches completas. Además, el servicio fue de diez. Llegué muy temprano por la mañana y me guardaron el equipaje totalmente gratis. El día que quisimos alquilar bicicletas, nos costó solo 6 libras desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche (un detalle enorme, teniendo en cuenta que la mayoría de los locales de alquiler en Cardiff cerraban a las cinco).
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| Habitación del billar |
No me considero una experta en hostels, pero esta experiencia en Gales me enseñó muchísimo sobre cómo organizar mi mochila para la próxima vez.
Y vosotros, ¿sois del equipo "Hostel" para conocer gente y ahorrar, o preferís pagar un poco más y tener la privacidad de un hotel? ¿Cuál es ese objeto que JAMÁS falta en vuestra maleta si vais a dormir en una habitación compartida? ¡Dejadme vuestras anécdotas y consejos en los comentarios!




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