Ruta de 3 días por el Alt Empordà con perro 🐾 Instantes de Tiempo

Viajar y descubrir el patrimonio cultural de nuestro entorno siempre ha sido el motor de Instantes de Tiempo. Sin embargo, esta escapada al Alt Empordà ha sido completamente diferente a todas las anteriores. Esta vez no viajamos solos: nos acompaña Senda, una integrante muy especial que se ha sumado recientemente a la familia.

Senda llegó a nuestra vida tras ser adoptada a través de la Associació Aglà, a quienes no podemos estar más agradecidos por la dedicación, las facilidades y todo el acompañamiento que nos brindaron para hacer que su proceso de adaptación fuera progresivo y lleno de cariño.

Fuimos a pasear tranquilamente por Figueres

Esta ha sido nuestra primera prueba de fuego viajando los tres. No nos consideramos ningún tipo de expertos en turismo pet-friendly; de hecho, afrontamos este viaje con la humildad de quienes están aprendiendo sobre la marcha. Pero queríamos comprobar de primera mano si era posible conciliar la visita a grandes monumentos con el bienestar y el ritmo que requiere un perro. ¡Y la respuesta ha sido un sí rotundo!

📅 Día 1: Camino al Empordà, la Canónica de Vilabertran y atardecer en la playa

La ruta, los preparativos y el hotel

Salimos temprano de casa con el coche bien equipado. Al preparar su equipaje, nos aseguramos de llevar su ración de pienso calculada para los tres días, su comedero y bebedero portátiles, la cartilla veterinaria y, por supuesto, un arnés cómodo y homologado para el trayecto.

Tras hacer una parada a medio camino para estirar las piernas y ofrecerle agua fresca a Senda, pusimos rumbo a nuestro centro de operaciones: el B&B Hotel Figueres. Elegimos esta cadena porque es un verdadero referente en el mundo pet-friendly. Es un hotel muy básico, pero con una ubicación perfecta al lado de un parque ideal para el primer o el último paseo del día, y muy cerca de la carretera para movernos a todas partes con total comodidad. Lo mejor es que, aunque había más perros alojados, el ambiente era súper tranquilo. 

Ruta de senderismo hasta las ruinas del Castell de Sant Salvador de Verdera

Además, al hacer el check-in tuvieron un detalle precioso con Senda: le regalaron un cuenco, un portabolsas de basura y una chuche de bienvenida. En nuestro caso, pagó un suplemento de 15 € por noche (30 € en total por la estancia), un precio muy razonable teniendo en cuenta la amplitud de la habitación y lo bien acogidos que nos sentimos.

Al llegar al hotel hacia el mediodía, recurrimos a un truco que nos funcionó de maravilla: llevábamos la comida de casa en una nevera portátil. Comer tranquilamente en la habitación a las 14:00 h permitió que Senda explorara el nuevo espacio, olfateara a su ritmo y se echara una siesta reconfortante antes de seguir con la escapada.

Tarde cultural: Canónica de Santa Maria de Vilabertran

Por la tarde nos acercamos a Vilabertran. Mientras yo realizaba la visita a la canónica, Albert se quedó con Senda fuera, en un parque precioso llamado la Font de l'Abad que tiene fuentes y un montón de sombra. ¡Fue un plan fantástico para ambos!

La Canónica de Santa Maria de Vilabertran es uno de los conjuntos monásticos del románico lombardo mejor conservados de Cataluña (siglos XI-XII). Me sorprendió para bien, ya que ha mantenido fantásticamente su estructura románica y, al coincidir sin masificación, pude disfrutarla a mis anchas.

Transmite una paz absoluta nada más cruzar su puerta

Resulta fascinante pensar que su origen no nació de un gran mandato regio, sino de la iniciativa de tres sacerdotes de pueblo que en 1069, liderados por Pere Rigau, decidieron restaurar la antigua iglesia para vivir bajo la regla de San Agustín. Tal fue el prestigio que alcanzó con los años que, en 1295, sus muros albergaron la boda real entre el rey Jaume II el Just y Blanca de Anjou, un enlace histórico que selló la paz entre el Casal de Barcelona y Francia.

Durante la visita vale la pena detenerse en sus tres grandes joyas:

  1. El claustro: De estructura sobria, transmite una paz absoluta nada más cruzar su puerta. Si os fijáis bien, notaréis que tiene una planta trapezoidal e «imperfecta», ya que los maestros de obra del siglo XII tuvieron que adaptar las galerías románicas a las irregularidades del terreno y a la edificación previa. Además, en el mismo recinto contrasta el elegante Palacio Abacial, un añadido de estilo gótico civil del siglo XV.
  2. La iglesia y la torre del campanario: Destaca la majestuosidad de su nave central y el impecable campanario de tres pisos de inspiración lombarda. La acústica del templo es tan sensacional que en la actualidad acoge la Schubertíada, uno de los festivales de música clásica y de cámara más prestigiosos de Europa.
  3. La Cruz de Vilabertran: En su interior se conserva la cruz procesional gótica más grande de Cataluña. Mide 1,60 metros de altura (imposible no sentir simpatía por ella cuando te das cuenta de que mide exactamente lo mismo que tú). Es una obra cumbre de la orfebrería del siglo XIV, elaborada en plata sobredorada con medallones de esmalte y un relicario central que custodia un fragmento del Lignum Crucis (la Verdadera Cruz).

Una visita imprescindible, muy recogida y repleta de sorpresas históricas.

Cierre del día: Pícnic y carrera en la Platja de la Rubina

Para terminar la jornada nos desplazamos a la Platja de la Rubina (en Empuriabrava), una de las playas caninas pioneras y mejor habilitadas de la Costa Brava.

🐾 ¿Se pueden soltar los perros en la Platja de la Rubina? ¡Sí! En la zona acotada para perros está permitido que corran y se bañen desatados siempre que estén bajo la supervisión y control de sus responsables.

Una de las playas caninas pioneras y mejor habilitadas de la Costa Brava

 Aprovechando que a última hora de la tarde el calor bajaba, sacamos de la mochila un frisbee para que Senda pudiera correr tras él por la arena y darse su primer chapuzón en el mar. Llevábamos también una toalla exclusiva para ella en la bolsa, fundamental para secarla bien de agua y arena antes de subirla de nuevo al coche. Cenamos un pícnic sencillo frente a las olas viendo atardecer... aunque la velada tuvo un giro inesperado: al anochecer nos atacaron unos mosquitos tan gigantescos que casi parecían ellos los que querían tomarnos a nosotros como aperitivo. ¡Gajes del oficio! 

📅 Día 2: El románico de montaña en Sant Pere de Rodes

El plato fuerte del segundo día fue la subida al Monestir de Sant Pere de Rodes, erigido de forma imponente sobre la sierra de Rodes con unas vistas espectaculares al Cap de Creus. Por cierto, la visita estuvo amenizada por unos gatitos monísimos que andaban por allí. En concreto, siempre recordaré con muchísimo cariño a Martina, a quien bauticé así en honor a Sant Martí porque me la encontré cerquita de su capilla.

Como Sant Pere de Rodes es una auténtica joya arquitectónica e histórica de primer nivel, no os preocupéis: le dedicaremos un artículo monográfico y detallado muy pronto en el blog para analizar a fondo toda su trayectoria y su interior.

La visita estuvo amenizada por unos gatitos monísimos

En esta ocasión, la logística en pareja funcionó al milímetro. Mientras yo me adentraba para recorrer el monasterio con calma, Albert y Senda se lanzaron a hacer una ruta de senderismo hasta las ruinas del Castell de Sant Salvador de Verdera, bien provistos de agua y su bebedero plegable en la mochila, por supuesto. 

Eso sí, cuando nos reencontramos después de la caminata, venían tan cansados y sedientos que lo tuvimos clarísimo: tocaba hacer una parada técnica de lo más merecida para disfrutar de un buen aperitivo frente al mar en el Passeig Marítim de Roses.

Tras la visita, regresamos al B&B Hotel Figueres para descansar en la habitación durante las horas centrales de más calor. Por la tarde, ya más frescos, fuimos a pasear tranquilamente por Figueres y Castelló d'Empúries. ¡Dio la casualidad de que ese fin de semana se celebraba el festival medieval de Terra de Trobadors! El ambiente era precioso, aunque reconozco que a Senda tanta multitud le agobió un poquito... Bueno, ¡qué bueno es tener mascota para poder echarle la culpa de que querías huir de las aglomeraciones y buscar un sitio más tranquilo, ¿no?

📅 Día 3: Empúries y la vuelta a casa

Mañana: Yacimiento y Museo Arqueológico de Empúries

Hicimos el check-out a las 09:00 h para estar puntuales a las 10:00 h en el yacimiento de Empúries, la gran puerta de entrada de las civilizaciones griega y romana a la península ibérica.

Como en el recinto cerrado no se permite la entrada de mascotas, volvimos a tirar de equipo: esta vez Albert sí que quiso entrar a ver las ruinas, así que yo me quedé con Senda disfrutando de un paseo extraordinario por el Passeig d'Empúries (el Camí de Ronda), un sendero precioso y lleno de sombra que bordea las calas uniendo L'Escala con el núcleo medieval de Sant Martí d’Empúries. Estuve buscando algún chiringuito por la zona para sentarme a tomar algo fresquito con ella, pero no hubo mucha suerte y todo estaba muy tranquilo, así que nos centramos en disfrutar del paisaje.

Me contestaron que ¡qué mala suerte!

Por cierto, ¡atentos a un detalle logístico muy útil! Cuando después entré yo al recinto del museo, me preguntaron si había aparcado el coche. Les dije que sí, pero en el segundo parking. Me contestaron que ¡qué mala suerte!, porque resulta que en el primer parking que te encuentras, con la entrada al museo te dan dos horas de parking gratuito. ¡Guardáos el dato para que no os pase como a mí!

El yacimiento arqueológico es absolutamente enorme y os aseguro que se merece un vídeo a parte en el canal de YouTube, para enseñaros todos sus secretos. Al igual que con Sant Pere de Rodes, publicaremos próximamente un artículo extenso y monográfico dedicado en exclusiva al Museo y al Yacimiento de Empúries para profundizar en todo su valor histórico.

Vuelta a casa: parada pet-friendly en Girona y agua fresca en Viladrau

Como el desayuno se nos había quedado un poco corto, de camino a casa hicimos una parada estratégica en Girona para reponer fuerzas en La Fábrica, una cafetería súper pet-friendly que es una auténtica maravilla.

Fueron hiperamables con Senda desde el primer segundo: nada más llegar le pusieron su cuenco con agua fresquita y unas chuches, y ella estuvo tan pancha descansando debajo de la mesa todo el rato mientras nosotros comíamos genial. Por cierto, os dejo todas las recomendaciones de este y otros restaurantes aptos para ir con peludos guardadas en los destacados de mi Instagram.

Le pusieron su cuenco con agua fresquita y unas chuches

De camino a casa, aunque habíamos tenido unos días absolutamente fantásticos, el último día empezó a apretar el calor de lo lindo. Para esquivar las peores horas y estirar las piernas, hicimos una parada técnica en Viladrau para beber agua fresca. ¡Qué queréis que os diga, esa parada en pleno entorno natural nos sentó de maravilla a los tres para afrontar el último tramo del viaje! 

🐾 Aprendizajes de nuestro primer viaje en familia

Viajar con perro y querer hacer turismo cultural exige modificar hábitos: requiere más previsión, empaquetar algún extra (como su toalla de playa, juguetes y piensos) y adaptar las visitas por turnos. Sin embargo, la experiencia enriquece enormemente la ruta, obligándote a descubrir senderos y entornos naturales que de otro modo habrías pasado por alto.

Como os decíamos al principio, estamos empezando este camino y nos encantaría aprender de vuestra experiencia. ¿Sueles viajar con tu mascota? ¿Qué trucos o rutas culturales pet-friendly nos recomiendas para la próxima escapada? ¡Te leemos en los comentarios!

Adriana

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