Que ver en un fin de semana en SEVILLA 💃🏽 Instantes de Tiempo

Hace unos días viajamos a Sevilla para celebrar el cumpleaños de Albert. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Y precisamente el clima fue mi primera sorpresa del viaje: siempre imaginé Sevilla como un lugar cálido incluso en invierno, pero su temperatura en esta época es muy parecida a la de Barcelona (¡llegué a pasar frío en algunos momentos!). Con esta pequeña revelación empezaba un fin de semana lleno de descubrimientos.

Si queréis acompañarnos en esta ruta de dos días entre monumentos imponentes, leyendas de poetas y luces navideñas, ¡aquí tenéis nuestra experiencia completa!

Aquí en frente de la Torre del Oro

✈️ Llegada del aeropuerto a Sevilla y primeras sensaciones

Tras aterrizar, llegamos al centro sin complicaciones. Pronto escribiré una guía completa sobre cómo ir del aeropuerto de Sevilla al centro, porque realmente es un trayecto fácil y rápido.

Una vez instalados en el hotel, salimos a explorar. Desde el primer paseo, Sevilla me pareció una ciudad sorprendentemente cómoda y pensada para caminar. Estábamos a unos veinte minutos a pie del centro histórico, pero nunca tuvimos la sensación de estar alejados de los principales atractivos.

Callejeando entre las estrechas vías del casco antiguo —que con casi 4 km² es uno de los más grandes de Europa— nos encontramos con sus primeros iconos.

La Alameda de Hércules

🕌 La Catedral y la Giralda: Imprescindibles de la ciudad

Uno de mis grandes objetivos del viaje era visitar la Catedral de Sevilla, considerada una de las más impresionantes del mundo. Sin embargo, al intentar comprar entrada desde la web descubrimos que estaban agotadas. En el hotel nos contaron que reservan un pequeño cupo para quienes se presentan en taquilla a primera hora, pero no tuvimos suerte.

Su historia explica por qué es un lugar tan cotizado: se construyó sobre una antigua mezquita (igual que la Seu Vella de Lleida) y, tras la reconquista cristiana, Fernando III ordenó levantar aquí un templo monumental donde acabaría siendo enterrado. Además, entre sus muros se casaron Carlos V e Isabel de Portugal, lo que refuerza aún más su peso histórico.

Por su parte, La Giralda (su famoso campanario) es un imprescindible absoluto. Recuerdo la primera vez que subí, con apenas diez años, sorprendida porque no se asciende por escaleras, sino por 35 rampas pensadas para poder subir a caballo. ¡Una experiencia única que pienso repetir en nuestra próxima visita!

La Giralnda

🏰 El Real Alcázar: Un palacio vivo que quedó pendiente

Justo enfrente de la catedral aparece el Real Alcázar de Sevilla. Esta fortaleza-palacio comenzó siendo residencia de autoridades musulmanas y, tras la conquista cristiana, se convirtió en el palacio real en uso más antiguo de Europa.

Su fascinante mezcla de estilos (mudéjar, gótico, renacentista y barroco) lo convierte en un museo vivo de la arquitectura. Pero, al igual que nos ocurrió con la catedral, las entradas estaban agotadas y las colas eran larguísimas. Sin duda, nuestra recomendación principal para planear este viaje es comprar las entradas del Alcázar con mucha antelación.

Sentados en "Lleida" de Plaza España

🎄 Avenida de la Constitución, el Guadalquivir y la magia de la Plaza de España

Decidimos alejarnos del bullicio pasando frente al Archivo de Indias hasta llegar a la animada Avenida de la Constitución, donde estaban preparando el encendido de luces de Navidad. Entre puestos de belenes, familias paseando y música, era imposible no contagiarse del ambiente festivo.

💡 Consejo práctico sobre gastronomía: Si estáis paseando fuera del centro histórico al mediodía y encontráis una terraza libre, ¡no lo dudéis y sentaos! Fuera del eje turístico cuesta encontrar bares abiertos a ciertas horas. Nosotros terminamos comprando un sándwich para disfrutarlo tranquilamente en un parque cercano al hotel. Por cierto, los parques sevillanos son mucho más frondosos y cuidados de lo que esperaba.

Tras una siesta reparadora, caminamos hacia la Torre del Oro paseando junto al curso del río Guadalquivir, uno de los recorridos más agradables y relajantes de la ciudad.

Bordeando el río llegamos a los jardines del Palacio de San Telmo y, de allí, a la monumental Plaza de España. Ver la plaza iluminada al anochecer fue un momento mágico. Como cada banco revestido de azulejos representa una provincia española, fuimos directos a buscar los de Barcelona y Lleida para fotografiarnos en ellos.


La Torre del Oro de noche es preciosa

📜 La Glorieta de Bécquer: Un rincón para el amor

Antes de regresar al hotel, tenía pendiente visitar la glorieta dedicada a Gustavo Adolfo Bécquer, uno de mis poetas favoritos, en el Parque de María Luisa.

Imaginaba un simple busto o escultura, pero descubrí un precioso conjunto monumental cargado de romanticismo. Bajo la sombra del impresionante ciprés de los pantanos, donde antiguamente se guardaban libros para leer sus versos, hoy los visitantes continúan dejando cartas de amor rotuladas a mano. Un rincón mágico que os recomiendo descubrir sin prisa.

☕ Segundo día: Churros de patata, Spalis romana y Las Setas

A la mañana siguiente desayunamos cerca del hotel un delicioso chocolate con churros en Las Cabrillas, donde el camarero nos contó una curiosidad local: ¡sus churros están hechos con masa de patata!

Con las pilas cargadas, fuimos a dejar nuestra propia carta de amor en la glorieta de Bécquer y regresamos a la Plaza de España para admirarla con luz de día. De nuevo en ruta por el casco histórico, alcanzamos la Plaza del Salvador, punto clave para entender el pasado de la ciudad, ya que según la tradición allí se estableció la antigua Spalis fenicia.

Continuamos hacia la Alameda de Hércules, un barrio bohemio repleto de terrazas y tiendas de moda de segunda mano, custodiado por las columnas romanas con las estatuas de Hércules y Julio César. Muy cerca se encuentra el Metropol Parasol (conocido popularmente como Las Setas de Sevilla), una vanguardista estructura de madera que no existía cuando visité la ciudad hace dos décadas.

El anaquel de Bécquer

📌 Guía práctica y recomendaciones de visita

🐾 Cápsula Pet-friendly: Sevilla con tu perro

Sevilla es una ciudad muy agradable para pasear en época fresca con mascota, aunque conviene tener en cuenta la regulación de sus monumentos principales:

  • Paseos fluviales y parques cónclave: La ribera del Guadalquivir (desde la Torre del Oro hasta el Puente de Triana) y el Parque de María Luisa son verdaderos oasis urbanos para pasear con perro atado. Sus amplias zonas de sombra y caminos peatonales son ideales para caminatas largas.

  • Monumentos históricos: El acceso de perros no está permitido en el interior de la Catedral, la Giralda ni en los palacios y jardines del Real Alcázar. Sin embargo, los entornos exteriores (Plaza del Triunfo, Patio de Banderas y las fachadas de la catedral) son espacios abiertos maravillosos para pasear.

  • Terrazas y ambiente en la Alameda: Tanto el entorno de la Plaza de España como los bulevares de la Alameda de Hércules cuentan con multitud de terrazas pet-friendly donde tomar algo al aire libre en compañía de tu perro.

Con las setas más famosas de Sevilla

Este fin de semana en Sevilla fue la combinación perfecta de historia, paseos relajados, arquitectura impresionante y rincones inesperados. Aunque nos quedaron visitas pendientes como el interior del Alcázar, es la excusa ideal para planear un regreso pronto. Sevilla es una ciudad amable, sorprendente y llena de vida.

¿Habéis visitado Sevilla durante las fechas navideñas? ¿Conocíais la bonita tradición de dejar cartas de amor en la glorieta de Bécquer?

¡Dejadme vuestros comentarios, suscribíos al blog e id preparando las maletas para la próxima ruta!

Adriana

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