Senderismo consciente: Cómo caminar entre árboles te resetea la mente 🌿 Instantes de Tiempo
Llegamos justo al ecuador de la temporada de Tiempo Entre Botas. Y como ocurre en cualquier carrera, al ecuador uno siempre llega con las fuerzas un poco justas; el entusiasmo del principio flaquea y la meta todavía se ve un poco lejana. Por eso, este quinto capítulo no va a ser una guía de kilómetros o desniveles. Hoy quiero que hablemos de algo mucho más importante: caminar como un acto de salud mental, desconexión y reencuentro con uno mismo.
Me vais a permitir la licencia de contaros cómo comenzó todo esto. Como ocurre con los mejores proyectos de la vida, este nació de un propósito de año nuevo: "Quiero hacer más senderismo". Poco después, esa promesa se convirtió en la idea de buscar rutas, coger la cámara, grabarlas para compartirlas con vosotros y, por supuesto, disfrutar de la montaña con mis amigos. Hasta que nos topamos con el muro de la rutina y la falta de tiempo.
El 15 de abril quedamos todos en L'Espluga de Francolí para recorrer la ruta de Les Cent Fonts y hablar de mochilas. Fue el último domingo que pude escaparme con mis amigos a la montaña. Mientras escribo estas líneas es seis de junio; quedan apenas diez días para que este artículo vea la luz y, en todo este tiempo, no he tenido un solo domingo libre para ellos.
No es que nos falten ganas. Al contrario: el grupo de WhatsApp echa humo con enlaces, mapas y fotos de rutas emocionantes que me muero por pisar. Sé que me estáis leyendo por aquí, ¡os echo de menos! Pero la realidad es que, cuando el día a día te atropella, lo primero que sacrificamos suele ser nuestro propio tiempo de desconexión.
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| El 15 de abril quedamos todos en L'Espluga de Francolí para recorrer la ruta de Les Cent Fonts |
🏃♀️ Del asfalto al bosque: Mi aprendizaje personal
Pensando en este bache a mitad de temporada, me acordé de mi época de entrenamientos con el equipo de running. Si me leéis desde hace años, conoceréis de sobra mi afición al deporte. Yo me apunté al gimnasio en su día como cualquiera de vosotros: porque se apuntaron unos amigos. Pero todo cambió a principios de un verano, cuando empecé a correr al aire libre con el equipo.
No os creáis que aquello era como en Carros de Fuego. Al principio mi resistencia era mínima; los esperaba y, cuando ellos regresaban al gimnasio, yo volvía la última, recuperando el aliento como podía. No sé muy bien cómo acabé apuntada a una carrera de 5 kilómetros en septiembre y a otra de 10 a finales de año. Al final me mudé de ciudad y aquella rutina se fue al traste, pero de todo se aprende.
Aquellos meses me enseñaron una lección vital: necesito entrenar en el exterior. El gimnasio me encerraba, pero el campo y la montaña me calmaban la mente y me aclaraban las ideas. Si el ejercicio físico transforma el cuerpo, el impacto a nivel mental es revolucionario. Por eso insisto tanto en el senderismo. Confieso que Albert y Jordi me dan muchísima envidia cuando salen a correr por los caminos, y siempre les lanzo la misma advertencia: ¡Pronto volveré a salir con vosotros!
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| Al principio mi resistencia era mínima |
🌲 El poder del Shinrin-yoku (O por qué el senderismo te cura por dentro)
En Japón existe un término bellísimo para esto: Shinrin-yoku, que se traduce literalmente como "baño de bosque". No consiste en caminar deprisa para quemar calorías, sino en sumergirse en la naturaleza con los cinco sentidos abiertos. Escuchar el crujido de las hojas secas, oler el pino y la humedad, sentir el aire fresco en la cara.
La ciencia ya ha demostrado que pasar una mañana caminando entre árboles reduce drásticamente los niveles de cortisol (la hormona del estrés), baja la presión arterial y mejora el estado de ánimo. Es un auténtico "reseteo" cerebral. Cuando caminamos por la naturaleza, nuestra atención cambia: dejamos de rumiar los problemas del trabajo y nos anclamos en el presente. El senderismo consciente es, en realidad, una forma de meditación en movimiento.
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| Pasar una mañana caminando entre árboles reduce los niveles de cortisol |
📱 Tus aliados en el bolsillo: Wikiloc y Komoot
Para empezar a practicar este senderismo consciente, hoy en día lo tenemos más fácil que nunca gracias a la tecnología. Si antes dependíamos más de mapas de papel o del boca a boca, ahora tenemos aplicaciones maravillosas que nos dan una seguridad brutal:
Wikiloc: Es la comunidad por excelencia. Lo que más me gusta es que puedes buscar rutas filtrando por dificultad, distancia o si son circulares. Es perfecta para descubrir senderos cerca de casa que ni sabías que existían.
Komoot: Su punto fuerte es la planificación. Te detalla a la perfección el tipo de terreno que te vas a encontrar (asfalto, sendero forestal, grava) para que sepas si necesitas bota alta o una zapatilla más ligera, y su sistema de navegación por voz es una maravilla para no tener que ir mirando la pantalla del móvil constantemente.
🥾 Guía básica para reconectar con el camino
Si te cuesta arrancar o sientes que la pereza te gana la partida, aquí tienes unos consejos esenciales para empezar sin presiones:
Hazlo progresivo: Sal a caminar a buen ritmo por el campo, lejos del ruido de los coches. Empieza con veinte minutos. Si te cansas, que sean quince. Ve subiendo el tiempo semana a semana. Muchas veces es más un tema de pereza mental que de incapacidad física. ¡El cuerpo responde si la mente acompaña!
Busca tu colla: Juntarse con amigos para salir a andar (¡o a correr!) hace que el compromiso sea mutuo. El camino compartido siempre se hace más corto.
La regla de los tres días: Intenta no pasar más de tres días seguidos sin moverte. Yo misma, si veo que la semana se complica y no he salido ningún día, el domingo es sagrado: salgo sí o sí, aunque sea media hora para respirar aire puro.
Banda sonora sí... o no: Puedes motivarte con tu música favorita, aunque muchos entrenadores prefieren que escuches tu propia respiración y el entorno para conectar mejor con el ejercicio. ¡Tú eliges lo que te pida el cuerpo!
Pequeños incentivos: Ver cómo cada día aguantas más es la mejor recompensa. Pero oye, estrenar de vez en cuando una camiseta técnica o unos calcetines chulos de senderismo también da un subidón de motivación increíble.
Ponte una meta bonita: Si te apetece un reto, apúntate a una marcha popular o a una carrera de senderismo de baja dificultad. Tener una fecha en el calendario ayuda a mantener el foco.
Lo más importante, queridos viajeros, es reclamar tiempo para uno mismo. Cuidarse por dentro y por fuera nos ayuda a afrontar con otra energía el caos del día a día. Y si encima podemos hacerlo rodeados de amigos y árboles, el beneficio se multiplica.
Dejadme en los comentarios cuál es vuestro propósito o esa ruta que tenéis pendiente. ¡A ver si entre todos nos motivamos y movemos montañas!
Adriana





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